Entrevista realizada por Daniel Sticco para Infobae. 6-9-2020.

En las últimas semanas el Gobierno ha hecho críticas muy duras a la política de Cambiemos, en particular en lo que respecta a la segunda mitad, cuando inició negociaciones con el FMI ¿Cómo parte de ese equipo, que autocrítica hace?

Desde ya, no critico haber ido al FMI, y mucho menos acordado un programa de convergencia fiscal. Mi salida del gobierno se anunció en abril de 2018 y debido a ello, no participé activamente de las negociaciones con el FMI. Si tengo una crítica, es que el BCRA no debió haber puesto la banda cambiaria acordada en septiembre de ese año a crecer al 2% por mes. El tipo de cambio había hecho un overshooting, y necesitaba apreciarse en términos reales. Ello agregó inflación innecesaria. Por otra parte, si bien creo que las bandas cambiarias eran un buen compromiso en un año electoral con mucha incertidumbre nominal, el ancho de la banda era excesivo. En Argentina, después de un overshooting, y más en un año electoral, la volatilidad nominal domina a la volatilidad real. Lamentablemente, el BCRA y el FMI no encontraron el balance adecuado.

Una de las críticas más fuertes a la herencia que dejó Cambiemos se refiere a la concentración de vencimientos de la deuda contraída con el FMI entre 2021 y 2023 ¿En condiciones de recuperación de los equilibrios fiscal, monetario y externo la Argentina no debería poder recuperar el crédito privado por 7% a 10% del PBI por año, y no comprometer la sustentabilidad del resto de la economía?

Ningún economista serio piensa que Argentina tenía un problema de solvencia antes de las PASO de 2019. En mi opinión, pensar en el problema de la concentración de vencimientos es poner el carro delante de los caballos. En general, si un país es solvente, los vencimientos se renuevan y los plazos se estiran. Puede ser necesaria alguna operación coordinada para ello, pero estas operaciones de mercado son normales. Lo importante es la solvencia fiscal. Por supuesto, la solvencia se afecta significativamente por el riesgo país, y ello ocurrió inmediatamente tras las PASO de 2019. Era el gobierno entrante quien tendría que haber ido a hacer un road show explicando su programa fiscal y de financiamiento el día inmediatamente posterior a ganar las elecciones. Hicieron lo contrario. La presentación del ministro Guzmán sobre deuda en el Congreso de la Nación Argentina de febrero de este año mostró claramente que el gobierno quería instalar la idea de que la deuda no era sostenible.

¿Qué otra crítica hace de la gestión de Cambiemos?

La más importante es que, en mi opinión, hubo cierta inconsistencia inicial entre la política fiscal y la monetaria. En 2016, no solo el ajuste fiscal debió haber sido más fuerte, sino que se tomaron varias medidas fiscales que comprometieron la trayectoria de ajuste posterior, como, por ejemplo, la reparación histórica sin una reforma previsional de fondo, la fuerte reducción del impuesto a las ganancias personales, y el aumento en las asignaciones familiares a los trabajadores de altos ingresos (ver acá). Por otro lado, el BCRA, hizo suyas metas de inflación muy ambiciosas conociendo la trayectoria fiscal adoptada, lo cual fue un error que se pagó después. De todas formas, vale aclarar que no estuve de acuerdo con que a fines de 2017 se afecte la independencia del BCRA.

En su última carta a la directora gerente del FMI, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, expresan: “Desde Diciembre de 2019, cuando asumió la nueva Administración, implementamos un conjunto diferente de políticas diseñadas para prevenir una caída mayor de la producción, y el empleo, reducir la inflación, restaurar la sustentabilidad de la deuda externa y pública, y crear las condiciones para facilitar la remoción, a su debido tiempo, de las restricciones al acceso al mercado de cambios oficial” ¿Cree que antes de la irrupción del COVID-19, el escenario económico caminaba en la dirección que exponen los funcionarios del Frente de Todos?

Lamentablemente no, creo que el equipo económico narra constantemente escenarios irreales. Lo lamento pues durante los primeros meses de gestión le di mi apoyo públicamente. Uno siempre quiere que las cosas salgan bien, y además las primeras declaraciones del ministro Guzmán eran razonables. Pero las acciones de política económica no terminaron acompañando a sus declaraciones.

La carta del Gobierno al FMI concluye: “Planeamos establecer políticas consistentes para lograr los objetivos del programa de estabilidad financiera y macroeconómica, y tomaremos cualquier medida adicional que se requiera a tal fin” ¿Cree que se trata de un mero formulismo, o ve al equipo económico predispuesto a aceptar las clásicas políticas de ajuste del Fondo, sobre todo luego de los severos desbarajustes que generó la extensa cuarentena?

Lo que importa es que está dispuesto a hacer el presidente, y en este caso, que está dispuesta a hacer la vicepresidenta. Alberto Fernández declaró que esperaba que el FMI entendiese la situación social argentina y no le pidiese un plan de ajuste. Ahora bien, el gobierno tendrá que ir bajando el déficit fiscal. El déficit actual no es financiable.

A más de 160 días de vigencia de la cuarentena ¿Qué evaluación hace de las políticas que adoptó el Gobierno para evitar que se propague el virus y de los paliativos económicos y sociales, y su comparación con economías similares?

La política sanitaria del gobierno fracasó. La mejor estrategia que tenían era hacer una cuarentena temprana, pero corta, y desarrollar una amplia capacidad de hacer testeos, rastreos y aislar a las personas contagiadas. Esto funciona siempre y cuando el nivel de contagios se mantenga estable en un nivel bajo. Por ello se justifica una cuarentena temprana (ver acá).También podrían haber desarrollado políticas de aislamiento focalizado en la población de alto riesgo para disminuir el costo económico y social de la cuarentena. Pero el gobierno nacional, lamentablemente, no hizo nada de ello.

¿Qué cabe esperar para el corto plazo y mediano plazo, mientras el equipo económico logra renovar el acuerdo que suspendió con el FMI?

Nadie espera en el corto plazo buenas noticias económicas. Hay que reconocer que al gobierno le toco una situación económica muy dura. Cualquier gobierno hubiese tenido una caída en el nivel de actividad y un fuerte incremento en el déficit fiscal durante la pandemia. Creo que, al tomar medidas restrictivas tan duras y prolongadas, el gobierno exacerbó los problemas económicos, sin lamentablemente obtener a cambio beneficios sanitarios. En la medida que se controle la epidemia, la economía continuará recuperándose, pero, aun así, el nivel de actividad quedara por debajo del nivel de 2019 por un par de años. Además, hay una situación de inflación latente que en algún momento se va a materializar. Ahí, será clave que el gobierno tenga un programa de ajuste fiscal creíble, algo que aún no se ve siquiera que tenga consenso político. Sin él, los pronósticos económicos solo pueden ser malos.

Una característica de las crisis en la Argentina es que tiene su origen en el sector externo, y la brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y libre ha sido un semáforo, aunque pareciera que tardíamente los funcionarios y la política le prestaron atención ¿Es así, o hay otros disparadores más fuertes?

Argentina ha tenido muchas crisis económicas profundas, las cuales respondieron a distintas combinaciones de causas. La situación que se está engendrando ahora tiene características similares a las prevalecientes en 1975 y 2015. Claro, en 2015, Cambiemos evito la crisis, y avanzó en revertir varios de los malos fundamentos heredados, que hoy vuelven a estar presentes: altísimo déficit fiscal financiado con emisión monetaria, cepo cambiario y alta brecha cambiaria y fuerte distorsión de precios de los servicios públicos. Sin embargo, hay una situación de estanflación  que persiste desde 2012.  El país tiene tres grandes problemas por superar, más allá de la coyuntura dramática que enfrenta. En primer lugar, un desmanejo crónico de sus cuentas fiscales, que lo pone siempre al borde de la insolvencia y la alta inflación. Esto afecta severamente su capacidad de crecimiento junto al segundo de sus grandes problemas: su estructura productiva protegida. Necesitamos integrarnos al mundo, económica y políticamente. Finalmente, en tercer lugar, la situación social ha desmejorado mucho desde el regreso de la democracia. Hoy hay un conflicto distributivo vertical muy fuerte además del conflicto horizontal que traíamos de antaño.

Según su experiencia en la gestión, ¿cuáles son las principales resistencias que encuentra un ministro para poder encarar un proceso acelerado para normalizar la economía: las presiones de la política, las demandas sindicales y de los empresarios, ¿o la imposibilidad de lograr avances que sean percibidos por la sociedad, y la base de votantes?

No he sido ministro, y ello hace una diferencia importante. Ello limita mi visión al responderle. Aun así, creo que el principal problema que enfrenta un gobierno reformista en Argentina es el reducido horizonte temporal que posee y que el mismo se da, además, bajo la sombra del populismo. Se han acumulado demasiadas distorsiones, y su remoción tiene altos costos de corto plazo, lo que hace que sea difícil de sostener políticamente un programa en el tiempo, y que además sea costosísimo pues se gobierna bajo la posibilidad cierta de que regrese el populismo y tire todo avance por la borda. Los brotes verdes, en ese contexto, son mucho más difíciles de generar.

¿Qué espera para la economía argentina en 2021, el “rebote del gasto muerto”, a la posibilidad de reactivación en V en forma sostenida?

El 2021 en Argentina es el largo plazo. Fíjese que hace dos semanas que solo leemos sobre las internas en la coalición de gobierno. Lo que sí me animo a decirle es que, si se dispara la inflación fuertemente, vamos a tener una caída en la actividad, no una recuperación. El gobierno va a apostar a que ello no pase hasta las elecciones de medio término, pero no es claro que pueda lograrlo.

¿Con qué escenario estima que se encontrará el país en los mercados internacionales, tanto para renovar deuda y obtener crédito, como para el intercambio comercial?

Nuevamente, hay mucha incertidumbre de corto plazo. Aún no sabemos cuándo tendremos vacuna, y cuanto tiempo tomará, y si será exitosa una campaña de inmunización mundial. Tampoco sabemos claramente cuál será el futuro de la política internacional de Estados Unidos, lo cual es clave para contestar su pregunta. Aun así, mientras el gobierno argentino no muestre un programa fiscal que recupere la solvencia del Estado, no veo que pueda acceder significativamente a los mercados de crédito para incrementar su deuda neta, aunque hay un exceso de liquidez generalizado en los mercados financieros. Asimismo, mientras el gobierno continúe profundizando su aislamiento internacional, tampoco será determinante para el país lo que pase en el mundo más allá de lo que pase con el precio de los commodities, los cuales han comenzado a recuperarse.